¡Hola, Bienvenidos!

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Me llamo Alicia. Os abro encantada las puertas de este blog. ¡Bienvenidos!

La cocina para mí es entretenimiento, un motivo para relajarme, expresarme, experimentar y hacer disfrutar a quienes prueban mi comida; incondicionales mi familia y amigos (siempre muy agradecidos), tengo motivos para poner pasión en cada uno de los platos que elaboro, ojalá logre transmitírosla.


Lo dedico a mi madre.

domingo, 3 de marzo de 2013

CABALLAS EN ACEITE



 

 

 Ingredientes:


- Caballas.
- Ajos.
- Cebolla.
- Zanahoria.
- Laurel.
- Guindilla.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva.
- Sal.



 

 

Elaboración:


Limpiamos las caballas de la raspa central y lavamos debajo del grifo. Secamos con papel de cocina. Disponemos en una sartén amplia un vaso de 250 ml con aceite de oliva.

 




Cortamos bastante ajo en láminas, cebolla un trozo y zanahoria también laminadas.




 



Con el aceite frío ponemos éstos a cocer, junto a dos hojas de laurel y una guindilla. A continuación colocamos las caballas con la piel hacia arriba, después de salarlas. Las mantenemos sin moverlas cinco minutos a fuego bajo, para después volverlas del otro lado dejándolas otros cinco minutos, terminando su cocción.


 





Una vez cocinadas, son más fáciles de extraer las raspas que queden, mejor con unas pinzas.









 



La caballa es uno de los pescados favoritos de mi marido, se las preparo de distintas maneras, y de todas le gustan. Hoy fue al súper y las vio, dice que había cantidad tremenda, y las empleadas trataban de venderlas a todo el mundo. La verdad es que a él no necesitan convencerlo, y afinando vio cómo les extraían las huevas y se quedó alucinado porque una clienta anterior las había despreciado. Al hacer un comentario le ofrecieron a mi marido las de la señora que no las quiso, y se vino tan contento para casa con las nuestras y algunas más (claro, no se las cobraron). Así es que las he cocinado junto a las caballas y han quedado sabrosísimas.


 



El cocinarlas en abundante aceite es para que después de hechas podamos conservarlas en un táper dentro del frigorífico. Aguantan bastante, estando bien cubiertas, si es que duran y no se las comen antes. Podremos comérnoslas calientes o frías (obviamente).

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