¡Hola, Bienvenidos!

¡Hola amigos!


Me llamo Alicia. Os abro encantada las puertas de este blog. ¡Bienvenidos!

La cocina para mí es entretenimiento, un motivo para relajarme, expresarme, experimentar y hacer disfrutar a quienes prueban mi comida; incondicionales mi familia y amigos (siempre muy agradecidos), tengo motivos para poner pasión en cada uno de los platos que elaboro, ojalá logre transmitírosla.


Lo dedico a mi madre.

jueves, 14 de diciembre de 2017

SOPA DE ALMENDRAS






Hay quien no sabe aún si poner sopa o no en las noches clave de esta Navidad. Pienso que es una buena idea empezar con algo que nos reconforte, después de haber picoteado alguna cosilla con los aperitivos. No se trata de llenar hasta el borde los platos, cosa que me parece de mal gusto, baste con que demos un respiro al estómago para luego pasar a un plato más contundente y principal. Si tenemos con nosotros, afortunadamente, a personas mayores eso va a ser lo que ellos más agradezcan y si la toman nos quedaremos tranquilos porque han cenado bien. Cuando me siento a comer esas noches pienso ante todo en los niños y los mayores, no lo puedo remediar.

Hoy he querido subir al blog una sopa por excelencia tradicional. Pero no, no os vais a encontrar con la clásica sopa de nuestras abuelas. Esta tiene unos toques personales que la hacen más moderna, pero no menos buena, digamos que diferente.

Para hacerla empleo tres texturas de almendra que os será facilísimo encontrar en el mercado ya dispuestas para usar. Así es que de complicación nada.

Siempre un esmerado fondo para conseguir todo el sabor. Un buen caldo de gallina o ternera es el indicado para esta sopa. Si por la cuestión que sea no lo hacéis casero, también lo encontraréis en el súper, hay caldos estupendos.

El aspecto que presenta esta sopa es de cortada, pero acostumbraos a que es así, es su particularidad especial, a menos que trituréis todo y la paséis por un tamiz, a vuestra elección. En ese caso no tiene mucho sentido poner tres texturas y esa es la gracia de ésta.

"Como guinda del pastel" hoy la sopa, o crema, no llevará nata, ni otra crema más o menos light, las sustituiré por leche de coco. Ya veréis lo bien que le sienta a la almendra. De un día para otro es única.

Ingredientes para 4 personas:

- Caldo de gallina o ternera 1 litro y ½.
- Almendra molida 125 g.
- Almendra en cubitos 125 g.
- Almendra laminada (al gusto).
- Taquitos de jamón serrano 90 g.
- Cebolla ½.
- Clavo de olor, 1.
- Nuez moscada rallada 1 cdta.
- Tomillo fresco unas hojitas.
- Azafrán en hebra.
- Leche de coco 200 ml.
- Sal (no suele ser necesaria).

Elaboración:

Pon el caldo a calentar con el jamón, la media cebolla con el clavo, la nuez moscada, el tomillo y la almendra molida.




Cuece despacio quince minutos removiendo de vez en cuando. Añade el azafrán y la almendra en cubitos. Mantén cinco minutos más al fuego. Retira la cebolla y el tomillo.

Añade la leche de coco y disuelve. Tuesta con mucho cuidado la almendra laminada en una sartencita, sin parar de moverla y a fuego bajo pues se quema con facilidad.




Sirve caliente con la almendra laminada por encima.




domingo, 10 de diciembre de 2017

CARLOTA TOSTADA DE QUESO GOUDA





Estos días de ajetreo navideño son uno de los momentos del año en los que nos reunimos más personas a comer. Por eso conviene preparar cosas que "den de sí", como se dice en mi tierra, y con mucha razón. Y puesto que nadie viene a quitarnos lo que a muchos le resulta engorroso o fastidioso, como es cocinar para un regimiento, hay que arreglárselas para que de una tacada salga algo que satisfaga los estómagos de todos, pero si además cumple la función de ser cosa rica ¡mejor todavía!

Llenar lo que se dice llenar, llena, pero no me preguntéis qué tiene que gusta tanto, a parte de los ingredientes que son de lo más cotidianos, por deciros algo.

Para hacer la carlota he usado un molde con estas medidas:

Medidas del molde: 24 cm largo.
                               18 cm de ancho.
                                 5 cm de alto.

Ingredientes:

- Rebanadas de pan (he utilizado hogaza de semillas) para cubrir el fondo, paredes y cubierta.
- Mantequilla.
- Queso Gouda fresco 350 g.
- Huevos L, 3.
- Nata de cocinar 200 ml.
- Orégano, albahaca fresca y pimienta blanca en polvo.
- Ajo en polvo 1 cda.
- Cebolla en polvo 1 cda.
- Sal.

Elaboración:

Prepara el molde untando mantequilla por el fondo y lados.

Adapta el pan, cortándolo, y cubriendo fondo y lados. Rellena los huecos con pedacitos de pan, si es necesario.

Bate los huevos, añade las especias, el ajo y la cebolla en polvo. Sala con discreción.

Ralla el queso y lo incorporas. Añade la nata. Mezcla.

Vierte en el molde y rasa. Tapa con más rebanadas y distribuye algunas nueces de mantequilla por encima y unos trocitos de albahaca.


Introduce en el horno precalentado a 180 ⁰C. Hornea media hora aprox. En este tiempo debe haber cuajado el relleno y el pan debe haber quedado doradito y crujiente.
  

 
  



Vuelca sobre una bandeja y deja enfriar. Corta en láminas de mediano grosor para servir.






 Consejos:

Si ves que se tuesta en exceso durante el horneado cubre la superficie con papel de aluminio.


Es conveniente tenerla preparada a falta de hornear para que mantenga su textura hasta servir, pues si la mantenemos mucho tiempo se reblandecerá el pan y deslucirá algo. En el caso de que sobrara se puede poner unos minutos a gratinar.




jueves, 7 de diciembre de 2017

MANTECADOS DE ALMENDRA SIN HORNO





Esta fue una receta que tenía guardada hace algunos años y que pensé en subirla en otras fiestas navideñas pero la fui dejando y dejando. Cuando se me estropeó el horno me acordé que la tenía y viéndome en situación y acordándome de muchas personas que no disponen de él, y que sin embargo les podría apetecer meterse en faena y fabricarlos en casa, a la más antigua usanza, no dudé de que debía estar en estas páginas.

Mi opinión es que salen buenísimos de sabor, quizás un defectillo es que los encuentro muy delicados al tacto, hay que tratarlos como si cogieseis una mariposa a la que temierais hacer daño (con el paso de los días se vuelven menos frágiles). Si os merece la pena intentarlo, os dejo la receta con mucho gusto.

 

Ingredientes:

- Manteca de cerdo a temperatura ambiente 175 g.
- Harina 500 g.
- Canela molida 1 cdta.
- Azúcar glas 200 g.
- Almendras sin piel y tostadas 125 g.




Elaboración: 

Tuesta la harina en dos veces (es más cómodo, aunque más entretenido) en una sartén, dorándola con precaución para que no se pase de color, pues en ese caso nos amargaría. Hay que moverla con la rasera sin parar. Reserva.

 


  
Bate la manteca con el azúcar hasta que se forme como un merengue espeso. Añade la canela y bate un poco más para integrarla.







Mezcla la harina tamizada con las almendras picadas. Incorpóralas poco a poco a la manteca.



 



Extiende la masa sobre la encimera y da un centímetro de grosor aprox. Haz los mantecados con un cortapastas redondo. Une el sobrante y vuelve a cortar para acabarla.







Déjalos sin tocar al aire para que se sequen, son muy frágiles, hay que tratarlos con mimo.

 
  




Si quieres, ponles un poquito de azúcar glas por encima. Envuelve en papel de seda.








domingo, 3 de diciembre de 2017

BULLABESA SENCILLA CON LUBINA





Podría ser que esta sopa, a lo mejor, nos hiciera "el honor" de estar presente en nuestra mesa navideña. Una buena sopa de marisco con pescado es un invitado perfecto como primer plato. Tampoco hay que hacer un enorme desembolso para disfrutar de ella.

Dentro de los precios que esos días circulan por los mercados, puede ser bastante asequible obtener una bullabesa con mucha dignidad, sin irnos a lo más caro, si la economía no está para bromas. Por eso os propongo comprar marisco más cercano a nuestro bolsillo. Vamos a hacernos con marisco seleccionado para preparar paella y para que el plato tenga un toque elegante, distinguido y llamativo le vamos a poner una lubina fresca.

Es importante que sean muy frescos tanto los mariscos como el pescado. Lo es también el punto de cocción que les demos.

Hay que empeñarse en ella y conseguir un caldo bien sabroso, es principal que el sabor sea lo que domine. Luego un sofrito en condiciones y no tiene más.

¿Qué os parece mi propuesta?


Ingredientes para 4 personas:

- Lubina limpia de escamas y vísceras, 1 grandecita.
- Almejas 200 g.
- Langostinos 200 g.
- Mejillones 200 g.
- Calamares 150 g.
- Cigalitas 150 g.
- Cebolla ½.
- Ajo 1.
- Tomates carnosos 2 medianos.
- Pan frito en dados.
- Aceite de oliva.
- Sal.



Elaboración:

Cuece, por orden, en agua ligeramente salada las almejas y mejillones, aparta en cuanto se abran. Reserva y retira las valvas, deja 4 de las mejores piezas de mejillón, con su valva, para el emplatado. En ese caldo echa ahora los langostinos y las cigalitas, al momento de hervir los retiras y reservas también. Pela los langostinos.

Cuece por último la cabeza, raspas y demás filitos no aprovechables de la lubina. Corta el resto de la lubina en cuatro filetes de tamaño parejo (comprueba que no te dejas raspas). Cuela el caldo.


Saltea el calamar en una cda. de aceite de oliva.

Haz un sofrito con la cebolla y antes de que se dore añade el ajo y el tomate (todo cortado). Rehoga, tritura y cuela.



   


Incorpora al caldo el sofrito y el calamar salteado y cuece en él brevemente los filetes de lubina. La sopa estará lista en cuanto esté cocida la lubina que ha de estar el tiempo necesario para que quede en su punto, si la dejas más rato se deshará y hay que presentarla entera.




Rectifica de sal y al momento de servir añade el marisco a la cacerola.


Dispón un trozo de lubina por persona en cada plato, reparte el marisco, cubre con el caldo. Sirve caliente y acompaña con los daditos de pan para que cada uno se ponga según su gusto.




jueves, 30 de noviembre de 2017

PANNACOTTA DE TÉ MATCHA CON BOMBÓN DE CHOCOLATE NEGRO




Estos días pasados me regaló mi hija un botecito de té Matcha, ella es fan de la cultura japonesa y se hace fácilmente con productos del País del Sol Naciente. Lo encontré vaciando la bolsa de los táper que venían de vuelta para casa. Habíamos hablado hace años de este té y de la maravilla de aplicaciones que tiene, en la repostería sobre todo.

Ya casi lo tenía olvidado y por donde me llegó sin esperármelo. Algo debía inventar y debía ser sencillo y bonito, para una fiesta mejor aún ¿de Navidad? ¿Por qué no?

 

Ingredientes:

- Leche entera 100 ml.
- Nata 35 % 400 ml.
- Té Matcha 4 cdtas.
- Azúcar glas 4-5 cdtas. (o si prefieres endulza con stevia en polvo o tu edulcorante preferido).
- Gelatina neutra en hojas 70 g.
- Bombón de chocolate negro.



Elaboración:

Calienta a fuego medio la leche, en cuanto hierva agregas el té. Retira y tapa con un platito. Infusiona un par de minutos. Disuelve bien con unas varillas. Vuelve a poner al fuego la leche con el té y agrega la nata y el azúcar (prueba si está a tu gusto de dulzor y si no corrige, debes tener  en cuenta que el té tiene sabor un tanto amargo). Procura que no hierva. Integra removiendo. Aparta del fuego.

Añade las hojas de gelatina, previamente hidratadas en agua fría, y escurridas de agua. Disuélvelas perfectamente.



 




Vuelca la preparación en moldes. Cuando estén templadas las pannacottas las metes en el frigo hasta que cuajen, mejor de un día para otro.







Desmolda pasando un cuchillo de pala por la parte interior y alrededor del molde y vuelca sobre un plato. Adorna con tu bombón favorito.



sábado, 25 de noviembre de 2017

BRAZO SALADO DE REMOLACHA RELLENO DE QUESO

 


 
Os voy a ir adelantando alguna cosa para las fiestas, como es este entrante tan atractivo y rico, especial para quienes gustáis de la remolacha. En principio puede resultaros dificilillo, pero no lo es. Es paciencia y mimo lo que más necesita.

Ya sabéis que mi objetivo es no complicaros mucho con recetas imposibles, que sólo entienden quienes se dedican profesionalmente a esto, o en su caso han recibido clases extras de aprendizaje.

Para obtener un resultado bueno debéis seguirme el paso a paso, yo por mi parte voy a intentar que no se me escape nada, cuento con vosotros si tenéis dudas.



Ingredientes para el brazo:

- Harina de trigo 50 g.
- Maizena 50 g.
- Huevos L, 2.
- Remolacha cocida 150 g.
- Impulsor (levadura química) ½ sobre.
- Sal ½ cdta.





Ingredientes para el relleno:

- Queso crema (tipo Philadelphia) 200 g.
- Queso fresco de cabra 25 g.
- Hojitas de tomillo fresco 1 cda. (si no os gusta mucho poned menos).
- Sal ½ cdta.

Elaboración:

 



A temperatura ambiente separa las yemas de las claras. Monta las claras (con varillas) con una pizca de sal y reserva.
  










Haz un puré con la remolacha (no metas agua). Mezcla y bate el puré con las yemas (con varillas).






Tamiza las harinas con la sal.



Incorpora poco a poco las harinas al puré. Remueve. Por último agrega las claras envolviendo suavemente, procurando no perder aire, debe quedar una mezcla espumosa y ligera.



Prepara una bandeja de horno pequeña con papel vegetal y para asegurarnos que no se pegará, bien untamos una capa muy fina de mantequilla o de aceite de girasol, o como en mi caso que puse spray desmoldante. Enciende el horno a 180 ⁰C.

Extiende la pasta sobre el papel engrasado nivelando lados y centro con una espátula. Debes dar un grosor de un dedo o poco más (no te apures al ver que te sobra papel sin cubrir, al ser espesa se mantendrá en su sitio).



Pon en el horno a media altura, y sin abrir la puerta tenlo 10 minutos. A los diez minutos abres la puerta y presionas el centro para comprobar que está hecho. Si lo dejas más tiempo del necesario se romperá al enrollarlo.

 




Mezcla los quesos y sazona con la sal y el tomillo. Reserva.






Rápidamente vuelcas el bizcocho sobre una servilleta o paño de tamaño adecuado (sin olor a suavizantes), ligeramente humedecida en agua caliente y despegas el papel. Unta una capa pareja de queso encima. Ayudándote del paño enrollas, girando con cuidado hasta el final.



Si se te ha roto por algún sitio aprieta (sin ahogar, jjj) al parejo y lo haces rodar por la encimera.

Coloca el brazo en un nuevo papel vegetal y mételo en el frigo para que compacte al frío.




Sirve cortado en rodajas de un centímetro, acompañado de una buena ensalada de lechuga.





miércoles, 22 de noviembre de 2017

AMARGUILLOS





Cuando estos días pasados andaba enfrascada en hacer mis galletas saladas, me acordé de los amarguillos y pensé que debía incorporarlos a mi recetario pues en más de una ocasión nos han servido para acompañar el café de la tarde.

Como son tan fáciles y rápidos de hacer os podrían servir igualmente a vosotros, en el caso que os veáis en un aprieto, ante una visita anunciada con poco tiempo.

Hay algunas recetas rondando por las redes, cada zona tiene sus matices para elaborarlos, yo misma a veces introduzco una variante. Hoy os voy a contar cómo son los que hice por primera vez, muy básicos, un niño podría hacerlos sin dificultad.

No entiendo el nombre que se les ha adjudicado a estas galletas ¿será que en la antigüedad se les ponía almendra amarga?

Ingredientes:

- Almendra molida (bolsitas que venden ya preparadas para usar) 250 g.
- Azúcar 80 g.
- Huevos L. 2.
- Harina de trigo.
- Almendras enteras para la decoración.

Elaboración:

Mezcla la almendra molida con el azúcar y los huevos. Amasa con las manos para amalgamar. Forma bolitas y coloca sobre una bandeja de horno cubierta de papel vegetal. Aplasta ligeramente las bolitas. Coloca una almendra en el centro de cada una y presiona.



Si al moldearlos se pega un poco, puedes untarte las manos con un poquitín de harina de trigo.


Con el horno precalentado hornea de 12 a 14 minutos con 180 ⁰C de temperatura. Deben quedar algo doraditos.





sábado, 18 de noviembre de 2017

CREMA DE ZANAHORIAS CON NUECES



 

Ya sabéis, quienes me conocéis bien, que soy una adicta a las verduras y que no puedo pasar sin ellas.

Invento una y mil maneras para tomarlas y no cansarme.

Ninguna receta con verduras la hago difícil, hacer un plato con ellas no tiene porqué ser complicado.

Hoy os voy a dejar una de mis cremas favorita, a tope de sana y muy rica. No usaré mantequilla, margarina, ni nata. Es apta incluso para aquellos que tienen problemas con el gluten.

¿Qué os parecería para las cenas?

Ingredientes:

- Zanahorias 5-6.
- Puerro (parte blanca) 1, grande.
- Apio una ramita.
- Patatas 2 pequeñas.
- Caldo de carne o verduras (suficiente para cubrir la verdura y algo más).
- Aceite de oliva 3 cdas.
- Sal (si se necesita).
- Leche de nuez y arroz 100 % vegetal, 1 vaso.
- Nueces.



Elaboración:

Prepara las verduras limpiándolas, lavándolas y quitándoles las pieles. Trocea.

 

  


Ponlas a cocer en el caldo y agrega el aceite de oliva.








 



Tritura cuando estén blandas. Cuela. Añade la leche de nuez y arroz, mezcla todo. Comprueba la sal y si gustas pones un polvito de pimienta blanca.







Sirve caliente con unas nueces troceadas encima.




miércoles, 15 de noviembre de 2017

SACCHETTINI ITALIA




Si alguna comida es realmente agradecida esa es la pasta. Si la pasta es buena, mejor aún y si la salsa que escogemos para aderezarla es una de nuestras preferidas no hay quien se resista a comerla.

Hoy decido versionar la famosa salsa pesto cambiando dos ingredientes. En lugar de piñones pondré pistachos. Cambiaré el zumo de limón por zumo de lima, más aromático.

Los sacchettini los compré en un súper que nos gusta mucho a todos, jajaja, en este caso están rellenos de champiñones y trufa que casan muy bien con el pesto versionado.

Me he decidido por llamar a esta pasta Italia porque después de emplatar me di cuenta, máquina en mano y calibrado el enfoque, que tenía delante de mis ojos los colores de la bandera italiana. Aproveché esa casualidad y de ahí el título. Y sin más, paso a contaros la recetilla, que más que fácil es facilísima.


Ingredientes para la salsa pesto:

- Un puñado de pistachos naturales (mejor sin piel).
- Un manojo de albahaca fresca.
- Un diente de ajo (sin la hebra central).
- Parmesano rallado o en polvo.
- Aceite de oliva (he añadido algo de aceite de girasol para aligerar la acidez y que no quede muy potente).
- Zumo de lima.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal.

Elaboración:




Bate los pistachos, el ajo, el aceite de oliva (más aceite de girasol), el queso parmesano rallado, la albahaca y el zumo de lima. Sazona con sal y pimienta recién molida. Controla el espesor usando los ingredientes líquidos, debe quedar como una salsa, no como una crema. Comprueba la sal.




 




Cuece la pasta tres minutos en agua salada, hirviendo (sigue las indicaciones del fabricante). Escurre, riega con un hilo de aceite de oliva, mezcla y adereza con el pesto.






Sirve enseguida ¡y disfrútala!